• BAUBAU

Espacio como liberación.


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¿Cuánto espacio estamos dispuesta a ceder? Es lo que me pregunté cuando, decidida, me paré frente a mi closet. Ahí se encontraban todas aquellas prendas que por años guardé

pensando en un “por si acaso” o en un “por si me vuelve a quedar bueno”. Reflexioné

unos segundos, tomando después una importante decisión: donaría todo lo que no usaría.


Me di cuenta de que había una polera que jamás habría elegido por mí misma pero que a

mi mamá le agradaba como se me veía, o el pantalón que no me gustaba pero que me acostumbré a usar por no atreverme a lucir uno a la cadera, estilo que me encanta.

Al final, decidí dejar sólo lo que me definía, sólo que lo que gritaba mi nombre, sin

importar la etiqueta, el tamaño y el color, el largo y las mangas. Mi peso dejó de ser un impedimento para verme y sentirme bien conmigo misma porque ya no estaba anclada a la diminuta talla que soy según mis familiares

Me sentí liberada porque era yo misma, ordenando algo más que mi ropero: mis

prioridades, y sin dar cuenta, me situé en el primer lugar de personas que aceptan mi

forma de vestir.

Por: @danhamoo


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